La Casa Comuna de la Real Acequia de Moncada acogió el sábado 15 de noviembre de 2025 el primer acto de homenaje a Vicent Sales Martínez, fallecido unas semanas antes. Difícilmente se podía haber elegido un lugar más ligado a su trayectoria. Vicent había dedicado gran parte de su vida a estudiar esta antigua institución, los regadíos históricos y el paisaje de la Huerta. Allí, en la sede de la comunidad de regantes, se reunieron familiares, amigos, agricultores, regantes, investigadores y representantes de entidades para recordarlo y dar continuidad a su legado.
El acto comenzó con la intervención de Paco Romeu, presidente de la Real Acequia de Moncada, entidad anfitriona del encuentro. Romeu pronunció unas palabras sentidas, no solo como representante de una institución estrechamente vinculada a la trayectoria investigadora de Vicent, sino también desde la amistad que los unía. «Vicent fue mucho más que un comunero; fue un verdadero apasionado de la huerta, un defensor incansable de nuestra tierra, de nuestras tradiciones y de los valores que representa la Real Acequia de Moncada», afirmó. También destacó su compromiso con la comunidad de regantes y una dedicación investigadora plasmada en numerosos trabajos y en su tesis doctoral sobre los regadíos históricos de la Real Acequia de Moncada.
A continuación, Paco Gómez Laserna, alcalde de Massamagrell, recordó a un hombre que veía en la agricultura, más allá de un oficio, una forma de construir comunidad y preservar la identidad colectiva. Destacó su colaboración con iniciativas orientadas a recuperar parcelas abandonadas y ofrecer oportunidades a nuevos agricultores. En Vicent, señaló, confluían el conocimiento académico y la sabiduría nacida de la Huerta.
Bosco Dies tomó después la palabra como presidente de la Fundación Assut, pero también desde una relación familiar mantenida durante toda la vida. La emoción se lo hizo difícil. Recordó las clases de matemáticas, las largas conversaciones y la capacidad de Vicent para explicar con claridad la historia y las transformaciones del territorio. Lo definió como una persona inteligente, amable y buena, siempre atenta a lo que sucedía a su alrededor y profundamente implicada en el proyecto de la Fundación.
Durante el acto, Bosco Dies anunció que, con la autorización de la familia, la entidad pasaría a denominarse Fundació Assut Vicent Sales. El cambio de nombre reconoce el papel de Vicent como impulsor y presidente de la Fundación y su dedicación al proyecto hasta sus últimos días.
Joan Olmos, ingeniero de Caminos y urbanista, con una larga trayectoria de activismo cívico, habló también como familiar de Vicent y entrelazó la memoria doméstica con la trayectoria profesional. Evocó una infancia vivida entre casas que, en realidad, eran una misma casa, y después los congresos de estudios de L’Horta Nord, la tesis doctoral de Vicent, el colectivo Terra Crítica y las visitas a sus clases de Urbanismo. Cuando Vicent hablaba con el alumnado, la Huerta dejaba de parecer un solar disponible y se mostraba como una realidad agraria, social e histórica que es necesario conocer y mantener viva.
Olmos recordó también el artículo «La huerta que se nos va», publicado por Vicent en 2005, y su preocupación por unas amenazas que, más allá de la presión urbanística, procedían también de las condiciones en las que se desarrolla la actividad agraria.
La intervención dio paso al anuncio de otra iniciativa concebida para dar continuidad a su trabajo: la celebración de un nuevo congreso de estudios sobre los regadíos tradicionales que llevará el nombre de Vicent Sales. El encuentro seguirá el precedente del congreso internacional «Regadiu, societat i territori», celebrado en 2014 en homenaje al historiador Thomas F. Glick y en cuya organización Vicent había participado activamente. Si entonces el congreso sirvió para reconocer la aportación de Glick al estudio de los regadíos valencianos, la nueva convocatoria recordará a Vicent reuniendo a investigadores, regantes y personas vinculadas al territorio alrededor de los ámbitos a los que dedicó gran parte de su vida.
Ignasi Mangue, en representación del Centre d’Estudis de l’Horta Nord, reconstruyó una relación iniciada en el invierno de 1996 en el monasterio de El Puig. Desde entonces se habían sucedido exposiciones, congresos, libros, rutas, excursiones, informes, investigaciones y proyectos. Entre todos ellos, destacó algunos: la ruta ciclista por los molinos del Carraixet, las exposiciones sobre el patrimonio de L’Horta Nord, los estudios locales y, de manera especial, la cartografía y el parcelario de la Real Acequia de Moncada desarrollados desde la Fundació Assut.
Pero el recuerdo de Ignasi Mangue fue más allá del investigador y del activista. Habló de una forma de liderar discreta y decidida, basada en el trabajo, la escucha y la confianza en el equipo. Y reivindicó a Vicent como una persona cercana, sensible y disponible, capaz de ayudar a quien atravesaba una dificultad sin pedir nada a cambio. «Cuesta encontrar gente de esta pasta», resumió antes de despedirlo como hijo de L’Horta.
Después de las intervenciones se proyectó una conversación grabada en 2012 entre Vicent Sales y el historiador estadounidense Thomas F. Glick. En las imágenes, Vicent explicaba que la acequia había configurado durante siglos el paisaje de la Huerta y que aquel paisaje cultural no podía separarse del trabajo, las palabras, las herramientas y los conocimientos de la gente. Era, en gran medida, su propia voz resumiendo el hilo que había recorrido todo el acto.
El micrófono se abrió después a las personas asistentes. Los recuerdos volvieron una y otra vez sobre esa cualidad de Vicent, esa capacidad para poner en relación el conocimiento académico y el saber de los agricultores, el archivo y el campo, la investigación y la acción. También hubo espacio para las anécdotas, la amistad y el reconocimiento de su solidaridad. La familia agradeció el homenaje y expresó su voluntad de colaborar para que la documentación y el trabajo que Vicent dejaba pudieran seguir dando fruto.
El encuentro se cerró en el patio de la Casa Comuna. Quedaba anunciado el congreso y, sobre todo, asumido un compromiso: la Fundación Assut Vicent Sales llevará su nombre no solo como recuerdo, sino también como orientación para el trabajo futuro. Continuar estudiando y protegiendo los paisajes agrarios y litorales valencianos, escuchar a las personas que los mantienen y acercar conocimientos y sensibilidades diferentes es la manera más coherente de mantener vivo su legado.
—
Imagen de cabecera: Vicent Sales en una fotografía de 2014 (foto: Fundació Assut Vicent Sales).
